

Picantón escabechado a la clementina
Material Necesario
- Cazo
- Batidora o robot de cocina
- Biberón
- Batidora de varillas
Ingredientes
Escabeche
- 1 und Cebolla
- 2 unds Zanahoria
- 2 unds Picantón
- 1 cdta Pimienta negra picado grueso
- 1 cda Mejorana
- 2 unds Anís estrellado
- 300 ml AOVE
- 150 ml Vinagre (en nuestro caso de sidra)
Crema y salsa de clementina
- 150 gr Nata (de montar)
- 7 unds Clementinas
- 1 cdta Caldo sabor pollo
- 10 gr/kg Goma garrofín
- 10 gr/kg Gelatina en polvo
Emplatado
- 1 und Pimiento verde asado
- 1 und Pimiento rojo asado
- Brotes u otro tipo de lechuga
Elaboración
Escabeche
- Separamos muslos y alitas del resto del ave. Lo disponemos en una cazuela y le agregamos la cebolla en juliana, la zanahoria en rodajas, el aceite, el vinagre, el caldo de pollo deshidratado y las especias. Ponemos a cocer a fuego medio 45 min, dejamos reposar hasta que se enfríe y lo guardamos tapado en la nevera hasta el día siguiente.
Para la crema y la salsa: con un pelador sacamos la parte más superficial de las peladuras de las 7 clementinas.
Salsa de clementina
- Las disponemos en un vaso triturador o robot de cocina y le agregamos unas 5 cucharadas de agua y otras 5 cucharadas del escabeche. Añadimos una pizca de sal y de azúcar y trituramos hasta tener una crema muy naranja y aromática (debe quedar finamente triturado). Colamos y disponemos en un biberón.
Crema de clementina
- Hacemos zumo con las clementinas. Hidratamos la gelatina y la calentamos en un vaso con un poco de agua en el microondas para que derrita. Añadimos la goma garrofín y la gelatina derretida al zumo de clementina y montamos. Añadimos la misma cantidad de nata que de zumo, mezclamos las dos mezclas y dejamos enfriar en nevera. Montamos con una batidora de varillas antes de servir.
Emplatado
- Colocamos una base de la crema montada de clementina, el picantón desmigado, unos puntos del puré de piel de clementina, unas láminas de pimiento asado y terminamos cubriendo con brotes u otro tipo de lechuga.
Vídeo
El protagonista: el picantón escabechado
Textura y punto de cocción del ave
El picantón, pequeño y tierno, se cuece lentamente en el escabeche hasta quedar muy jugoso. Después se desmiga y se sirve sin huesos sobre la crema de clementina. Cada bocado se siente suave, limpio y cómodo para el comensal, como debe ser en un buen restaurante.
El escabeche: equilibrio entre acidez, grasa y aromas
La base es un escabeche de cebolla, zanahoria, AOVE y vinagre de sidra, aromatizado con pimienta, mejorana y anís estrellado. La acidez es amable, la grasa redondea y las especias perfuman sin imponerse. Tras reposar en frío, el escabeche gana profundidad y el picantón escabechado absorbe todo ese carácter.
La magia cítrica de la clementina
Salsa de clementina: perfume intenso y brillo
Con las pieles de clementina, agua, unas cucharadas del escabeche, sal y azúcar se elabora una salsa muy aromática y de color naranja vivo. Colada y guardada en biberón, aparece en el plato en pequeños puntos que actúan como chispazos cítricos: cortos, brillantes y muy expresivos.
Crema de clementina: ligereza y untuosidad
El zumo de clementina se mezcla con gelatina, goma garrofín y nata, se deja enfriar y se monta antes del pase. El resultado es una crema aireada, fresca, con dulzor controlado y una textura envolvente que equilibra la acidez del escabeche. Es la base del emplatado, una especie de “nube cítrica” sobre la que descansa el picantón.
La goma garrofín como aliada técnica
La goma garrofín es clave: estabiliza la crema, evita que se separe y le da una consistencia sedosa, uniforme y profesional. No aporta sabor; solo mejora la sensación en boca y permite que la crema mantenga su forma durante el servicio.
Un juego de contrastes en boca
Cremoso vs. crujiente
En el plato se juntan muchas sensaciones distintas: la crema montada, ligera y suave; el picantón desmigado, lleno de jugo; los pimientos asados, tiernos; y los brotes frescos, que crujen al morder. Cuando lo pruebas todo junto, la boca pasa de lo cremoso a lo crujiente casi sin darse cuenta, y cada bocado tiene un pequeño matiz diferente.
Dulce, ácido y escabechado en armonía
En cuanto al sabor, el juego es muy claro: escabeche, clementina y pimiento asado. La parte ácida se doma con el dulzor del cítrico y con ese toque ligeramente ahumado del pimiento. Las pequeñas gotas de salsa hecha con la piel de la clementina son como pequeños golpes de efecto: perfuman, refrescan y hacen que el paladar se vuelva a encender.
Pimientos asados y brotes: matices que elevan el conjunto
Los pimientos asados, tanto el rojo como el verde, aportan un dulzor suave y ese recuerdo a horno y brasas que nos lleva directamente a la cocina de siempre. Los brotes, o unas hojas tiernas de lechuga, suman frescor, un crujido muy agradable y dan altura y movimiento al emplatado. No están solo para decorar: son el último detalle que termina de redondear el plato.
Presentación y emplatado
La crema de clementina se extiende en un trazo alargado, el picantón se acomoda encima en forma de “montículo” y los brotes crean un pequeño jardín verde. Delante, las gotas de salsa de clementina ordenadas marcan el ritmo visual. El resultado es minimalista, limpio y muy fotogénico, digno de alta cocina.
Experiencia del comensal y maridaje
El comensal primero se enamora con la vista, después siente la sedosidad de la crema, la jugosidad del picantón escabechado y, por último, la chispa cítrica de la salsa. Todo se limpia con los brotes y el jugo del escabeche.
Para acompañar, funcionan muy bien un blanco aromático (albariño, godello, sauvignon blanc) o un espumoso brut de buena acidez. En tintos, un pinot noir o una garnacha ligera respetan la delicadeza del plato.


