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Receta Tarta de cruasán, mantequilla y avellana

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un plato de postre de Tarta de cruasán, mantequilla y avellana.

Tarta de cruasán, mantequilla y avellana

Álvaro Muñoz
Esta receta de tarta de cruasán te invita a explorar nuevas posibilidades en la cocina, a tomar ideas y crear tus propias combinaciones.
Tiempo de preparación 45 minutos
Tiempo de cocción 30 minutos
Tiempo de elaboración 1 hora 15 minutos
Raciones 4 personas
Calorias 650 kcal

Material Necesario

  • Manga
  • Cazuela
  • Placa de horno
  • Cazo
  • Robot de cocina

Ingredientes
  

Relleno de mantequilla acruasanada

Gelatina de ágave

Compota ácida de mango y limón

  • 200 gr Puré de mango
  • 1 und Zumo de limón
  • 80 gr/kg Kuzu

Ganche semi salada de avellana

  • 450 gr Avellanas tostadas
  • 450 ml Aceite de girasol
  • 30 gr Cacao en polvo
  • 50 gr Sirope de ágave
  • 150 gr Azúcar
  • 50 gr/kg Monodiglicérido

Caramelo salado

  • 150 ml Nata
  • 150 gr Azúcar
  • 75 gr Mantequilla
  • 2 cdta Sal

Elaboración
 

Relleno de mantequilla

  • En primer lugar, cortamos transversalmente los cruasanes para sacar dos láminas de un dedo meñique de grosor (podemos semi-congelar el cruasán para que este paso sea más sencillo).
  • Con los recortes, los tostamos 7 minutos a 180 °C en el horno y los añadimos a un cazo junto a la mantequilla, derretimos todo y dejamos infusionar unos minutos tapado. Subimos la temperatura de la mezcla, y en un bol aparte volcamos el monodiglicérido proporcional a la mantequilla añadida. Cuando la mezcla de mantequilla y cruasán alcance los 70-75 °C, lo volcamos al bol con un colador de malla entremedias para colarlo. Mezclamos con varilla, disponemos en una manga y dejamos enfriar en nevera.

Gelatina de agave

  • Mezclamos todos los ingredientes con batidora de mano en un cazo, subimos a hervor y lo volcamos sobre una placa de horno para hacer una gelatina muy fina. Una vez frío y gelificado, cortamos el contorno de una de nuestras láminas de cruasán.

Compota ácida de mango y limón

  • Mezclar todos los ingredientes, llevar a hervor y disponer en una manga.

Ganche semisalada de avellana

  • Triturar todos los ingredientes en un robot de cocina, y programarlo 10 minutos a 70 °C.
    Colocar en un recipiente con papel film a piel y reservar en nevera.

Emplatado

  • Sacamos el relleno de la mantequilla acruasanada con tiempo para que esté a temperatura ambiente.
  • Tostamos las láminas de cruasán en sartén con mantequilla. Colocamos una cucharada pequeña de caramelo salado en la base, lo tapamos con la primera tapa de cruasán, ponemos unos puntos del relleno mantequilla acruasanada y tapamos con la otra lámina. Cubrimos con la gelatina a medida y acabamos con unos trazos de la compota de mango y una quenelle de la ganache semidulce de avellana.

Notas

Tabla nutricional estimada (por ración):

Componente Cantidad por ración
Energía 650 kcal
Grasas Totales 48 g
Grasas Saturadas 15 g
Hidratos de Carbono 55 g
Azúcares 30 g
Proteínas 7 g
Fibra 2 g
Sal 0.2 g
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keyword monodigliceridos, Postre de cruasán, postre gourmet

Tarta de Cruasán, Mantequilla y Avellana: Un Sabor que Te Atrapa Desde el Primer Bocado

Los postres tienen algo que los hace únicos. Es esa sensación que nos da el probarlos, ese toque de dulzura que nos hace sentir bien, que nos da alegría. La tarta de cruasán no es solo un postre, es mucho más. Es un viaje que comienza desde que la ves en el plato hasta que tomas el último bocado. Y créeme, no querrás que se acabe.

La tarta de cruasán: crujiente, suave y sorprendente

Imagina esto: un cruasán dorado, perfectamente crujiente por fuera, pero que al morderlo se deshace con una suavidad deliciosa. Ese es el principio de la tarta de cruasán, pero lo mejor está por venir. Al agregarle una capa de mantequilla acruasanada, todo cambia. Esa combinación de texturas, el crujido del cruasán y la suavidad de la mantequilla, se convierte en una experiencia que no solo disfrutas, sino que te atrapa. Es como si cada bocado te hablara y te dijera “quítate la prisa, disfruta el momento”.

La mantequilla acruasanada: ese toque secreto que hace maravillas

A veces pensamos que lo simple no puede ser impresionante, pero esta receta demuestra lo contrario. La mantequilla acruasanada es un ejemplo perfecto de que lo sencillo puede ser absolutamente transformador. ¿Es solo mantequilla? No. Esta mantequilla, suave y cremosa, tiene la capacidad de darle a la tarta de cruasán una suavidad que te envuelve y te hace sentir como si estuvieras flotando en una nube.

¿Recuerdas esa sensación única cuando tomas un cruasán recién horneado y, al cortarlo, la mantequilla se derrite lentamente sobre él? Ese es exactamente el momento que esta mantequilla acruasanada te ofrece en cada bocado. Y no es solo sobre la suavidad, es esa sensación delicada que deja en tu boca y te invita a seguir probando. Y lo mejor de todo es que este toque especial tiene el poder de transformar lo que podría ser solo un postre más en tu postre favorito.

Al final, lo que hace que esta tarta sea tan significativa no es solo su apariencia o su complejidad, sino cómo cada ingrediente se une, creando algo más grande que la suma de sus partes. Cada capa, cada bocado de la tarta de cruasán tiene su propio ritmo y su propia historia. Y si alguna vez tienes la oportunidad de probarla, no dudes ni un segundo en hacer esta receta. Este es un postre que se disfruta con calma, saboreando cada momento.

Un toque fresco: gelatina de ágave

¿Qué más le podemos pedir a una tarta de cruasán? Pues un toque fresco y moderno. Y eso lo consigue la gelatina de ágave. Su textura ligera, casi transparente, agrega una dimensión completamente diferente al postre. Al cortarla en láminas finas y ponerla en la tarta, se crea una capa deliciosa que combina a la perfección con el cruasán y la mantequilla.

La gelatina no solo aporta una suavidad diferente, sino también un ligero dulzor que contrasta con el toque salado que viene después. Este equilibrio es lo que hace que la tarta de cruasán sea un postre tan interesante. Cada bocado te ofrece una sorpresa, un contraste que se disfruta plenamente.

Ganache semisalada de avellana: el toque final

Una tarta no estaría completa sin un toque de chocolate, ¿verdad? La ganache semisalada de avellana es lo que le da ese toque de distinción. Imagínate una mezcla suave de avellanas tostadas, cacao y sirope de ágave, todo combinado para crear una ganache suave y ligeramente salada. Este ingrediente no solo complementa el sabor de la mantequilla, sino que lo enriquece de manera profunda, añadiendo un contraste perfecto con la suavidad del resto de la tarta.

Lo mejor de la ganache semisalada de avellana es que es tan versátil. No solo se usa en esta tarta de cruasán, sino que puedes incorporarla en otros postres como tartas de chocolate o incluso en helados. Es como una joya secreta en tu cocina, esperando ser descubierta.

Un postre que puedes personalizar a tu gusto

Lo maravilloso de la tarta de cruasán es que no solo es deliciosa tal y como está, sino que también puedes utilizar las elaboraciones para elaborar tus propios postres. La mantequilla acruasanada, por ejemplo, puede ser el relleno ideal para otros tipos de tartas o incluso para rellenar unos croissants caseros. La ganache de avellana también se puede usar en otros postres, creando un sabor único en cada creación.

No tengas miedo de experimentar con estos ingredientes. La tarta de cruasán te invita a explorar nuevas posibilidades en la cocina, a crear tus propios sabores y combinaciones. Si te gustan los postres que sorprenden, esta receta es perfecta para ti.

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