

Mandarinas nixtamalizadas rellenas
Material Necesario
- Cazo
- Colador
- Batidora
- Bol
Ingredientes
- 9 und Mandarinas
- 200 gr Azúcar
- 20 gr/L Cal alimentaria
- 15 gr/L Pectina NA
Elaboración
- Pelamos una mandarina. Guardamos la piel.
- Hacemos un baño de 1 L de agua fría con 20 gr de cal alimentaria y sumergimos los gajos de 2 mandarinas 1 hora. Tendremos que remover periódicamente el baño para que no sedimente la cal.
- Aclaramos los gajos de mandarina, los pinchamos con un alfiler para que desjuguen y los asamos a 150 ºC 45 minutos (quedaran huecos por dentro). Los mantenemos en TPT de agua y azúcar para ablandar la piel.
- Con el resto de mandarinas las pelamos y hacemos zumo. Mezclamos 100 gr de azúcar con la pectina NA a 15gr/L de líquido, lo mezclamos con el zumo colado y subimos a hervor. Lo mantenemos hirviendo 5 minutos.
- Lo depositamos en un recipiente y lo filmamos a piel hasta que enfríe por completo. Disponemos la crema en una manga.
- Con las peladuras las cocemos en la misma cantidad de agua que de cáscara con 100 gr de azúcar. Lo dejamos cocer destapado 1 hora. Trituramos la mezcla y colamos para obtener una crema de piel de mandarina.
Emplatado
- Rellenamos los gajos con la mermelada de mandarina con pectina hasta que queden prietas. Ponemos un punto de la crema de pieles y emplatamos los gajos encima.
Vídeo
En la receta de mandarinas nixtamalizadas rellenas, se aprovecha cada parte de la fruta, incluida la cáscara, maximizando su potencial y reduciendo el desperdicio. Aquí es donde cada componente de la mandarina cobra protagonismo:
- Los gajos: Los gajos de mandarina pasan por el proceso de nixtamalización, que les otorga una textura firme y hueca, ideal para ser rellenados. Tras el baño de cal, los gajos se asan y se colocan en un jarabe (TPT) de agua y azúcar, ablandando su piel y permitiendo que mantengan su estructura para el montaje final.
- El jugo: Se exprime jugo fresco de las mandarinas peladas, que luego se mezcla con pectina y azúcar. Esto permite crear una mermelada de mandarina densa, que sirve como relleno para los gajos, logrando un sabor cítrico épico en cada bocado.
- La cáscara: Aquí se elabora una crema única que aporta un sabor intenso y cítrico. Las cáscaras se cuecen en partes iguales de agua y azúcar, y luego se trituran y cuelan, creando una textura cremosa que se utiliza para la decoración final del plato. Esta crema de cáscara no solo complementa el sabor, sino que añade un toque visual y una nota de complejidad al conjunto.
Beneficio final: Esta receta muestra cómo, al aprovechar todas las partes de la mandarina, no solo se reduce el desperdicio, sino que también se enriquece el plato con capas de sabor, textura y presentación. Es una manera perfecta de honrar el ingrediente, extrayendo lo mejor de cada parte para crear un postre sorprendente.
Mandarinas nixtamalizadas rellenas: Innovación culinaria y técnica ancestral
La receta de mandarinas nixtamalizadas rellenas es una propuesta culinaria que permite tener nuevas experiencias gastronómicas aplicando la técnica ancestral de la nixtamalización. Normalmente aplicada al maíz, en esta receta se adapta para transformar la textura y el sabor de los gajos de mandarina. Al sumergir las mandarinas en un baño de cal, la fruta desarrolla una textura firme y hueca, ideal para rellenar con una mermelada de mandarina y una crema suave hecha con sus propias pieles. Este proceso permite que la fruta mantenga su integridad y realce su dulzura natural.
La importancia de la nixtamalización
La nixtamalización, típica de la cocina mesoamericana, implica el uso de una solución de cal alimentaria para cambiar la estructura de ciertos alimentos. Aunque este método es tradicionalmente aplicado al maíz, su uso en la mandarina crea un perfil sensorial único: permite que los gajos adquieran una textura firme, manteniendo el color y la esencia de la fruta. Además, al tratarse de una fruta alta en pectina, la nixtamalización intensifica los sabores y crea una experiencia de sabor y textura en cada bocado.
Innovación en el uso de ingredientes
Otro punto clave en esta receta es el uso de pectina para lograr una mermelada de mandarina con la densidad y suavidad perfecta. La combinación de la pectina con el azúcar y el jugo de mandarina permite rellenar los gajos de forma consistente, sin que el relleno pierda su estructura. Además, la crema de piel de mandarina, elaborada con las cáscaras, añade una capa extra de sabor y aprovecha al máximo todos los componentes de la fruta.
Un postre sorprendente
El resultado es un plato que sorprende tanto en su apariencia como en su sabor. La técnica de nixtamalización permite una presentación única, con gajos de mandarina rellenos que lucen brillantes y frescos, con un relleno que explota en sabor a cítricos al primer bocado. Este postre es ideal para quienes buscan propuestas innovadoras que combinen técnicas antiguas con creatividad moderna.


